Azada nace a principios del 2009 inspirada por los recuerdos de mi infancia.

Mi padre, en los años 70, compró una pequeña finca abandonada en la población de Tivissa, Tarragona. La finca tenía una pequeña caseta y unos campos de avellanos y almendros que llevaban años sin ser labrados.

El sueño de mi padre fue restaurar esa finca y reemprender una práctica que se estaba perdiendo: el cultivo tradicional.

Al principio el campo se labraba únicamente con una azada (nombre que años después utilizaría como marca comercial) y durante los años venideros la finca pasó a tener más de 20 hectáreas con varios avellanos, cerezos, olivos y una pequeña viña donde producíamos un vino de cosecha artesanal. Yo me ganaba mi paga de fin de semana vendiendo los frutos a la cooperativa del pueblo.

Años más tarde me alejé del campo hasta que sentí la necesidad de volver a mis raíces y fue entonces cuando junto con mi amigo Josep María Mallafré, fundé Azada.

Kevin Forssmann
Fundador de Azada